Diseño
El desequilibrio de la UX para SEO, no para humanos
Hay algo en el diseño que debería tocarnos. Un gesto, un matiz, una forma de decir “esto es para ti” sin tener que explicarlo. Pero últimamente, casi todo lo que se construye en digital parece cumplir, sin llegar. Se diseña para la función, no para la emoción. Se colocan botones donde se hacen más clics, se elige el color que estadísticamente convierte mejor, se organizan los elementos según la lógica de las zonas calientes y no según lo que tiene sentido para quien mira. Y así, poco a poco, lo humano se va quedando fuera. Se cumplen los requisitos, pero no se toca a nadie.
Hoy en día se utilizan muchísimas plantillas prediseñadas en las que lo único que haces es sustituir tu contenido, y lo que ocurre es que, si tu contenido es similar al de tu competencia, al final tu web y la suya van a ser la misma web. Entonces, no vas a destacar. Y el que no destaca hoy en día… si no destacas, no existes.
El exceso de automatismos ha dejado al diseño sin alma. Hay sistemas automáticos, chatbots, procesos diseñados con la lógica de una máquina, especialmente pensados para el SEO —que no es más que un robot o un algoritmo, como lo queramos llamar— y, por lo tanto, no tiene esa visión humana que es la que nos llega. Le quitan la vida, lo humano y lo cercano a un diseño, que es precisamente lo que llega y lo que toca. Le están quitando la esencia pura. Y el diseño, si no tiene esencia, se convierte en un trámite. En algo correcto, sí, pero invisible.
Lo curioso es que toda esta automatización se basa en datos, en promedios, en lo que «funciona»… pero lo que ha hecho avanzar al diseño, a la industria, incluso a la humanidad, no ha sido lo que ya funcionaba, sino lo que nadie había probado. Históricamente está más que demostrado que los que se han salido de la estadística son los que han innovado y han llevado adelante a la humanidad, o le han hecho dar un paso a la evolución, tanto industrial como de diseño o de todo tipo.
No se trata de ir en contra de la tecnología. Se trata de usarla sin que nos borre. Porque cuando todo se vuelve plantilla, automatismo y norma, desaparece el error, sí, pero también desaparece la emoción. Y una interfaz puede estar perfecta en cuanto a UX, pero si no dice nada, no queda nada.
El diseño no puede ser solo útil. Tiene que ser humano. Cercano. Propio. Aunque eso implique perder alguna métrica. Aunque eso implique que no guste a todos. Porque si lo que hacemos está hecho solo para agradar a los robots, será perfecto para ellos, pero no para nosotros.